Perdida en medio de la gran ciudad, tu memoria es basura. Extraviada entre callejas cuyo nombre nadie recuerda, tu mente es un laberinto sin salida. Abandonada en la languidez del verano prolongada en un otoño de farsa, tus deseos son inútiles. Olvidada en lo inmenso (absurdo) del progreso humano, tus lamentos mudos no llegan a nadie. Violada por la cultura de la propaganda barata, del analfabetismo patrocinado y ultrajada por la globalización mercantilista (sólo esa merece la pena, el resto nos sobra, no nos da beneficios a corto plazo), tu agonía es permanentemente ninguneada por el mandamás de turno.
Estás rodeada por toda la mierda de la modernidad, del perfeccionamiento urbano; inmersa en un océano de publicidad engañosa (toda sin excepción), harta de las dictaduras disfrazadas (las sonrisas de los “profesionales del bien común” timan siempre), de los totalitarismos políticamente correctos (construidos con la sangre y las entrañas de tanta gente). No hay futuro (decían eso sólo) cuando tampoco hay pasado. Da igual a quien te quejes o lo alto que grites, no puedes romper su cerumen endurecido por otros gritos anteriores (“prohibido prohibir” estalló en las manos y en los bolsillos de los que lo gritaron, siempre menos –muchísimos menos- que los que dijeron haberlo gritado).
Rompe con todo eso, destruye lo construido, derriba muros, paredes, tapias, tabiques y refúgiate en lo más profundo de tu alma, donde no llegan especulaciones ni intereses corrompidos. Vuelve a casa, solo para armarte de valor y de ira, luego sales a la calle otra vez y, no seas tímida, mata (y muere) por lo que realmente te gustaría que fuera. Arrasa las calles, saquea las tiendas, roba los televisores, jarrealos con gasolina sin plomo y quémalos. Arranca los cables del teléfono y los de la luz. Pon bombas en las cañerías (el agua embotellada es lo bastante buena) y los campos de golf se secarán solos. Termina con la civilización contemporánea, el cine yanqui te ha contado que la Edad Media no fue tan mala. No te arrepientas de lo que hagas. No hay medias tintas. No hay piedad ante nada, ante nadie. Solo te queda el odio así que... que sea el fuego quien hable por ti. Que sea el caos tu mensajero y el apocalipsis tu mejor obra.
31/10/06
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Polis |
30/10/06
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Otoño |
El otoño se funde con tu piel como una mortaja y es tu mirada la única que demuestra que estás viva. Tan viva como estaban las hojas antes de volverse marrón desesperanza o las ramas que las sostenían y que ahora caminan hacia lo yermo. Tu mirada, limpia, coronando un cuello siempre excesivo en su latir, siempre eterno, siempre demasiado largo. Un cuello que instiga al mordisco cariñoso para evitar el corte de la navaja emponzoñada. Un cuello que se prolonga, infinito en su tersura, hasta el deseo sin límites, hasta hacer perder la razón.
¿Por qué te empeñas, desnuda, en que siempre sea verano? ¿Qué tiene de malo el otoño? ¿Por qué te refugias del frío? ¿Acaso no es mejor la búsqueda del calor que el mismo, regalado?
Duerme ahora, mi bella, duerme el dormir de las hadas, el descansar de lo eterno, de lo inmortal, de lo que perdurará siempre. Descansa en los brazos de todas las estaciones para poder ser, volver a ser, mañana, el duende de los despiertos, de los insomnes, la guardiana de los deseos, de los dulces y de los envenenados. Descansa, pues tienes que recorrer la noche buscando almas que guiar, pasos que señalar y caminos que ayudar a transitar.
Y te cantaran canciones, te escribirán versos, manos más hábiles que las mías y lenguas más inspiradas. Te susurrarán cuando caiga el sol, te buscarán los enamorados y te invocarán las mentes más preclaras, las de los niños pequeños...
18/10/06
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Caída |
Caes y camino del abismo caliente, el viento te golpea azul. Tu mirada, perdida ahora, sufre naranja desasosiego y tus pies atados por el deseo fugaz se enredan en algas rojas de candor extremo. Ruido blanco y ruido negro empapan tus oídos con su mordisco seco y sientes en la espina dorsal un orgasmo sin IVA, sin valor añadido. Te conmueves y te retuerces de dolor y placer mientras se embota tu cerebro en amarillo. La dulzura que no aprecias te hace da?o y tu garganta rancia de amor no correspondido, dolida de años de destierro, solo grita tequierotequierotequierotequierotequierotequiero.
Y tu espalda azotada hasta el ámbar quedará para cuentas de collar de huesos, los pondré alrededor de mi cuello como si tus vértebras fueran dientes de algún tiburón ya olvidado. Tus bonitas piernas se marchitarán y explotarán en mil varices y tu sangre fría, esa que en su momento fue el alimento de más de un vagabundo del sexo, pintará la buhardilla del chalet adosado de Dios.
Y reiremos los dos, como locos ahítos de cordura y hartos de convenciones. Reiremos juntos la risa que nadie oye, que nadie percibe pero que los ancianos sienten. Imbéciles nos rodearán con sus macilentas almas y nos empujarán a abrazarnos. Lo haremos hasta rompernos los huesos y follaremos sinfonías, Opus 69, con impúdico público púbico. Tus gritos, deslizándose por el exangüe universo serán politono enfermo. Y todo será maravilloso.
17/10/06
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Molones |
Todos sufrimos-amamos a alguien cercano que, de repente, sin que nadie sepa muy bien por qué, se convierte en molón (joven ya era). Inesperadamente, empieza a hacer cosas la mar de modernitas: se viste y peina de forma rara, camina más seguro de sí mismo... Para que no te quepa duda de si el tipo (tipo/tipa, por si eres gente de buen talante o de progreso) ha enloquecido completamente o, simplemente, se ha hecho molón, aquí tienes una breve semblanza de lo que distingue estéticamente a éste del que no lo es (breve por necesidad, ya que lo mas cool desgraciadamente cambia cada dos por tres, seis, así que...).
- ¿Cómo se peina el/la molón/a?
Muy sencillo, un tipo que verdaderamente sea “actuaaaal” debe lucir o impresionante cresta gestada en su escaso (por corto) pelo –no en vano, uno de los adalides de lo punkarra en este nuevo siglo no es sino Dani “Canto del loco”- o pelo rapado con parte superior y nuca más larguito, tipo nuevo look de Fran Perea, el otro referente del nu-punk patrio. Si, por la razón que fuere, se te acaba la gomina, por ejemplo, y no eres capaz de erigir semejante y minúsculo monumento contra las leyes de Newton, se admite una buena gorra con visera dura, que te tape los ojos (también útil si eres de los del Serrano mayor). Si hablamos de un joven moderno, pero menos, el flequillo levantado, con el resto del pelo al dos luce un montón. ¿Y si eres del sexo más femenino de todos? Lo más in es dejarte suelto el flequillo sujetándote el resto de tu lisa melena con horquillitas, ¡cuánto más graciosas mejor!
No se os olvide tintar las puntas del pelo, es lo más guay de todo.
- ¿Cómo se viste?
En general con vaqueros y camiseta. Eso sí, no sirve cualquiera. Los vaqueros –rotos y/o/u desgastados– de cintura bajísima, para poder enseñar la marca del tanga o del bóxer de lycra, a poder ser pesqueros, que en estos tiempos tan malos poderse meter en los charcos nunca está de más. “Sin en cambio” –frase muy moderna también– si lo que deseas fervientemente es mojarte los pantalones y/o/u/¿eh? rompértelos, lo mejor es que sean largos, larguísimos, pisándote el, también, muy ancho bajo. Las camisetas, de esas con el simbolito de el niño o el de la preciosísima flor que puebla asimismo la parte trasera de casi cualquier coche que recorra las carreteras de nuestra amada España (debería decir el estado, pero no me apetece) o macarra sin mangas (si es de lucir musculín). También el chándal está muy bien visto, si tiene botones en los lados tipo stripper mejor que mejor.
Si por el contrario, queremos dar una imagen así como progre-alternativa-solidaria-soy-de-izquierdas-sabes, las camisetas de kukuxumuxu dan el pego fenomenal. Y a un precio muy solidario igualmente.
- ¿Y el calzado?
Pues depende. Lo más común, zapatillas de deporte con cordones de colores, zapatillas de piloto, de boxeador, botas o botines de punta (para ellas a combinar con manoletinas brillantes) o si eres de los de la camiseta de las kas y las equis anterior, las botas de montaña visten muchísimo.
- ¿Complementos?
Los hay de dos tipos: de afirmación personal y de venta en grandes almacenes:
Los de afirmación personal incluyen tatuajes, piercings y complementos faciales capilares. En cuanto a los tatuajes, los que más molan son en los hombros (ellos) y en los tobillos o final de la espalda (ellas). Ambos también en el cuello o detrás de las orejas al más puro estilo UPA (una de las series de referencia actuales si lo que se quiere es fijarse en gente molona de verdad). ¿Los motivos? Los mejores suelen ser tribales, duendecillos o rosas. Ni de coña deben tatuarse corazones con el nombre de tu momentánea pareja dentro, ni nada excesivamente romántico, salvo que seas tú o tu pareja lo bastante famosos para lucirlos correctamente en nuestra cada día menos nutritiva televisión patria. Los más de lo más suelen llevar letras chinas de intrincadísimo significado y que sólo entienden los que las tatúan, por supuesto no los tatuados.
Los piercings (a poder ser de silicona) en la lengua, laterales de la boca y aletas de la nariz están súper superbien. Descartados los aretes, salvo los enormes, como para meter un loro dentro, vamos.
Los complementos capilares (en forma de patillas, barba, perillas, etc, sólo si se es un tío de pelo en pecho, claro) deben ser ante todo finos. ¿Qué hay más atractivo que una filita de hormigas recorriéndote la cara por el lado que sea?
Los complementos de gran almacén son más variados:
Gafas de sol. Imprescindibles. Tienen múltiples utilidades: se pueden llevar en los ojos (para lo que, no en vano, fueron concebidas), pero es aun mejor llevarlas sobre la frente o, incluso, encima de la cabeza. O lo más, ¡en la nuca! (ojos en el cogote siempre bien protegidos). ¿Alguien ha pensado alguna vez en algo más útil que unas buenas gafas de sol en esos últimos lugares? Realmente no sé para que las hacen transparentes, si opacas quedarían aún mejor.
Cintas varias. Son éstas las únicas cintas que quedan (los cassettes murieron ya). Gran signo de modernidad galopante es esa cintita que sirve para colgarse cosas del cuello. Los molones sin más llevan el móvil de última generación con cámara, bluetooth, fundita de punto y todo o el mp3 o i-pod; ahora, los de verdad llevan el mechero o ¡las llaves! Así están a mano ambos imprescindibles objetos de uso común.
Las riñoneras (que desde luego nunca hicieron honor a su nombre) colgadas en bandolera no están mal aunque para alternativos se han hecho los bolsitos de ganchillo con motivos herbáceos (de la hierba de la señá María claro).
Para ellas, además de lo anterior, lo fetén son los bolsitos cuanto más pequeños, inútiles e incómodos mejor.
En fin, que si te encuentras a un tipo/a de estos por la calle, no dudes, sal corriendo. Viendo lo visto es claramente contagioso.
Este texto es un refrito, con algunas actualizaciones (más bien pocas, tampoco ha cambiado tanto la cosa), de uno que fue publicado hace ya un par de a?os en diferentes sitios. A los que ya lo hayais leído, os pido disculpas por repetirme, pero la rabiosa actualidad manda...
9/10/06
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Perfume |

Si tienes la seguridad de que no te va a llamar, ¿por qué te has perfumado? Si sabes, de sobra lo sabes, que no te conviene, ¿por qué insististe? Si conoces cuáles son sus verdaderos sentimientos ¿por qué te has hecho ilusiones? Si estás tan convencida de que solo serviría para sufrir más, ¿por qué te haces daño? Si has comprendido que aunque él volviera, no volverían con él las antiguas sensaciones, ¿qué mierda de esperanza te queda? Si tienes tanto la certeza de que le amas - nunca has querido a nadie así, dices – como la de que tus deseos no son correspondidos, ¿por qué no lo olvidas?
Porque le quieres realmente, contestas. Le echas de menos. La autocompasión no te va a ayudar, no esta vez.
Porque le necesitas, respondes. Le necesitas. Si te fijas te darás cuenta de lo cerca, fonéticamente hablando, que están necesidad y necedad. Demasiado cerca, a veces.
Porque no puedes vivir sin él, alegas. Pues haberlo pensado antes, bonita. Ahora es tarde, siempre es demasiado tarde.










